Los lugares comunes

Qué son los lugares comunes y cómo evitarlos

lugares comunes

Imagina una tormenta y que cada gota de lluvia es una palabra. La diferencia entre una palabra luminosa y una palabra es la misma que la que existe entre una tormenta eléctrica y una sin rayos. De la última tormenta cae agua por todas partes, pero en una tormenta eléctrica siempre vas a encontrar un rayo que vendrá seguido de un ruido, el trueno.

A través de este símil, queremos que veas porqué es importante para ti evitar los denominados lugares comunes.

Un lugar común es “una palabra, frase o idea considerada como un vicio del lenguaje por ser demasiado sabido o por su uso excesivo o gastado”.

En otras palabras, el lugar común representa lo que todos dicen y todos piensan, a través del sopor mental o la deficiencia lingüística, buscar cualquier contacto con el otro, sentirse parte de cualquier grupo, a cualquier hora, en cualquier momento, en cualquier lugar.

Escribir para clichés es como fumar un cigarrillo después del café, leer el periódico.

R: "Ya no nieva como antes".
B: "Una vez en su lugar".
A: "Todo es culpa del agujero en la capa de ozono".
B: "No hay más estaciones" (desde este lugar común también miramos a la campesina de Barbagia, de ochenta años).
A: "Hoy pasamos de abrigo a medias mangas".
B: "Sí, se acabó el verano".

Escribir para clichés es como hacer el amor en la cama.

A: "Te amo".
B: "Ídem".
A "El amor es ciego".
B: "Cuando es amor verdadero, tu corazón late".
A: "Entonces, si él no te ama, no te merece".
B: "La primera vez que nunca olvidas".

Escribir para clichés es como hablar de fútbol en la mañana en el bar.

A: "El \\nombredeunequipo\\ paga a los árbitros".
B: "Érase una vez el fútbol más genuino, hoy son todos iguales, el dinero es lo que cuenta".
A: "La pelota es redonda".
B: "El fútbol ya no es un deporte sino un negocio".
A: "Todos los jugadores están drogados".
B: "Ya no puedes ir al estadio".

Utiliza Metáforas y similares

Cuando te quedes atascado en un lugar común, utiliza metáforas, del griego metaphorá: “transferencia”, o similares. Si Nietzsche había elegido escribir para aforismos, porque se sabe el precio de todo, pero no se conoce el valor de nada, Aristóteles, unos siglos antes, dijo que lo más importante para un escritor es poder producir metáforas.

¡Ojo! producir no significa repetir: de lo contrario, el uso y abuso de las transposiciones de significado contribuiría al nacimiento de un nuevo lugar común.

Por ejemplo, si escribes: “Internet es el futuro” (transposición de significado directo), o “funciona como un loco” (transposición indirecta, hablamos de similitud), no está utilizando un dispositivo estilístico, es decir, una metáfora o una similitud, pero estás contribuyendo a la difusión de un cliché.

Es importante que tengas en cuenta que, aunque te recomendemos utilizar metáforas, tienes que evitar las metáforas o similitudes comunes. Y hay muchas: “corazón de oro”, “manso como un corderito”, “el perro es como una persona”, “el tiempo vuela”, “hambriento como un lobo”, “muerto de cansancio”, “un ojo de la cabeza “, “querido como el fuego”, “es un conejo”, “voluntad de hierro”, “un puerto en alta mar”, “hermoso como el sol”, “letra ilegible como la de un médico”, “corazón roto”, “como un idiota”, “ojos penetrantes”, y un sinfín de metáforas más populares.

¿Cómo utilizar metáforas o similitudes?

Si deseas utilizar metáforas o similitudes, busca una imagen inusual y examina las palabras utilizadas para asegurarte de que tengan el efecto deseado, un efecto estereofónico.

Para trabajar, la metáfora debería ser como el dibujo de una boa que digiere un elefante, que a primera vista parece un sombrero, del Principito de la Exupiteria.

En la novela “XXX”, de Michal Hvorecky, el personaje principal está obsesionado con los sitios pornográficos en la red. El autor, para darnos la idea de que la mente del personaje se ha automatizado frente a la pantalla de la PC, escribe: “En el más grande, algunas veces, me encontré con montones de cadáveres en varios estados de descomposición, apilados a los lados de la calle. Los coches habrán tenido veinte, treinta años, algunos ya desollados, con la chapa desprendida, desnuda, con las partes descubiertas, las partes del motor, el tambor de freno, los reptiles oxidados. Otros todavía estaban cubiertos con pedazos del techo completamente en llamas por el sol, resistiendo heroicamente la goma podrida. Cuando los miré fue como si me viera dentro”.

Diccionario de “lugares comunes”

Dos herramientas útiles para evitar dos lugares comunes son el “Diccionario de lugares comunes” o el “Catálogo de ideas elegantes”, de Flaubert. En orden alfabético, el autor pone en papel la basura intelectual que se celebra a sí mismo en una serie de oraciones y respuestas desechables, en las salas de estar de la alta sociedad del siglo XIX, cuando todavía no había televisión ni publicidad, la carne y los huesos de lo común.

Flaubert distingue varios tipos de lugares comunes, con referencia a la adjetivación, la oración hecha, el lugar común de decir o pensar (que, a diferencia de la oración hecha, no expresa un concepto), estereotipos o clichés.

El adjetivo: el zorro astuto, el bandido feroz, el ataque cobarde, las noches oscuras, la idea brillante. Los clichés de decir: “todo sazonado por” al final de la descripción de un entorno, un personaje, una cosa. Las oraciones hechas. De las frases hechas hay un buscador, distinto en local y nacional.

Vamos a enumerar algunos ejemplos de lugares comunes nacionales: “cortar la cabeza al toro”, “enviar río arriba”, “quedarse con un puñado de moscas”, “donde caben 2, caben 3”, “el hábito no hace al monje”, etc. Estereotipos o clichés: el artista rebelde, el analfabeto marroquí, el perro fiel, el comisario filósofo, el buen abuelo que habla de la guerra contra su nieto y que se convierte en cómplice de su desobediencia. El último ejemplo nos advierte que el estereotipo podría convertirse en una historia o una novela.

Hay un riesgo habitual de llegar al lugar común después de escuchar las noticias o la tertulia en un bar, después de leer la historia de alguien que nos llamó la atención en el periódico, un viaje extremo de un país a otro, un perro que salva la vida de su amo, un hombre que camina sin parar para dar la vuelta al mundo. La historia que estás escribiendo puede haber sido contada varias veces o ninguna. El peligro es tangible, pero si el escritor demuestra originalidad en la forma en que construye sus personajes y la trama, en la forma en que escribe la historia, en otras palabras, si hace que la historia sea suya, entonces el peligro de encontrarse en un lugar común se neutraliza.

Vamos a ponernos en un caso muy habitual: el problema de la ansiedad adolescente, una historia que ha sido escrita y reescrita. Para ello, vamos a hablar del autor de la novela Crazy, Benjamin Lebert, que habla de un joven adolescente que cambia de escuela habitualmente, debido a su temperamento rebelde, a causa de su enfermedad. Si has leído el libro de Salinger, “El Guardian en el Centeno”, recordarás que el motor de la historia de Holden comienza con la muerte de su hermano Allie, un poco más pequeño que él, y que Holden recuerda cada vez que nota el guante de béisbol de Allie (el receptor) en su habitación.

Bien, pues Lebert propone una historia que se asemeja a la novela de Salinger: temas de viaje un poco loco, un poco filosófico, un viaje por la vida, la enfermedad, en busca de respuestas, y lo hace con una voz particular y excéntrica, la suya:

«…Póngase frente a toda la clase y diga: “Hola, amigos. Me llamo Benjamin Lebert, tengo dieciséis años y soy un tullido. Sólo para que lo sepáis. Pienso que saberlo puede interesar a ambas partes”».

Antídoto al conformismo

Los antídotos contra el conformismo de lo común son múltiples. Desde el Diccionario Flaubert hasta Wikipedia, puedes ver Internet como una sala de exposición común: pon en el buscador una palabra como “hoy como hoy”, “a menudo y de buena gana” y verás la cantidad de sitios en los que estas expresiones aparecen. Pero hay dos antídotos que van a ser más útiles que otros:

  • consulta el diccionario de sinónimos y antónimos, como una biblia, un antiguo testamento de clichés de adjetivos.
  • para todos los demás tipos de “lugares comunes”, siéntate en un sillón, enciende la televisión y espera a que empiecen los anuncios. Al asumir como referente un objetivo más o menos amplio de espectadores, la publicidad común funciona porque es una forma diferente de comunicarse, en comparación con la escritura narrativa. Se habla de información comercial en el caso de la publicidad, de expresión artística en el caso de la escritura.

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