Cómo escribir un libro incluso cuando no tienes tiempo (Primera Parte)

10/21 lecciones para todos autores

¿Es difícil escribir?

Escribir no tiene trucos. Todo lo que tienes que hacer es sentarte delante de tu máquina de escribir y sangrar.

Según Hemingway, puede llegar a ser muy duro. A veces, los escritores se encuentran atrapados entre una parte u otra del proceso, sin saber por dónde empezar cuando existe una mezcla de demasiadas ideas.

Y cuando lo intentan conseguir, no pueden ver el final de su camino y se preguntan si, en cualquier caso, alguien querrá leerlo.

Ambas situaciones son comunes a la hora de quedarse estancado.

Pero la buena noticia es que no tiene por qué ser así.

Por eso hemos preparado una lista de 21 lecciones, para que el proceso de escribir un libro sea mejor y, además, te sientas capaz de terminarlo. Para ti será un proceso más rápido y mucho más placentero.

Y para hacértelo más fácil, vamos a empezar con las primeras 10 lecciones, para que tengas tiempo de interiorizarlas, antes de seguir con las siguientes.

Puedes desear que tu libro forme parte de lo que haces, que contribuya a tu negocio e, incluso, puedes desear sentir alegría y orgullo mientras lo escribes. Pero lo mejor de todo, es que puedes hacer todo esto sin derramar una sola gota de sangre.

Cómo empezar

Esta es, quizás, la pregunta principal que se hacen casi todos los escritores.

¿Cómo decides qué escribir? ¿Cómo es ese salto a la oscuridad para escribir las primeras palabras, las primeras páginas de tu libro? Seguramente has pensado en esto durante años, diciéndote a ti mismo que “algún día” lo harás. Y, de repente, ese sentimiento se está volviendo más fuerte y ese “algún día” pasa a ser un “ahora”.

Y aquí va el mejor consejo para comenzar.

1. SELECCIONA UN TEMA

Está bien tener muchas ideas; de hecho, todos las tenemos. Pero para poder finalizar, es más, para poder empezar, debes elegir solo un tema. Repetimos: solo uno.

Seguramente tengas muchas cosas que contar, debido a tu edad o experiencia, pero no puedes destilar todo ese conocimiento en un solo volumen. Eso puede ser abrumador, tanto para ti como para tu lector.

Toma solo una idea, una promesa. Algo que puedas completar de principio a fin.

Y la mejor manera, la forma más útil para enmarcar esto es, simplemente, elegir el tema del que será tu primer libro. Estas son palabras importantes: tu primer libro (o tal vez ya, tu próximo libro).

Piensa que este no va a ser el único libro que escribas. Solo es el libro que vas a escribir ahora. Lo que quieras que vaya a ser ese libro es lo que tienes que elegir ahora. Ahí está la diversión de elegir.

2. PLANEA TU LIBRO

Seguramente ya has escuchado esto antes: planifica tu libro antes de escribir. Necesitas un bosquejo.

Hay dos razones para crear una estructura:

  1. Cuando tienes una idea clara, es más probable que la mantengas en el tiempo.
  2. Una estructura definida es lo que facilita la escritura.

El esquema, es lo que da forma a tu idea. Si no tienes claridad aquí, entonces esta podría ser la razón por la que estás atascado. Aunque no te des cuenta ahora, la estructura te liberará. Si estás usando las palabras “no tengo tiempo” o “terminaré mi libro cuando…” entonces, es probable que necesites volver a visitar la estructura, porque entonces no se trata del tiempo. Se trata de la claridad.

La forma en que estructuras tu libro dependerá de lo que estés escribiendo exactamente.

Una idea que funciona muy bien para la mayor parte de los autores es imaginar que estás llevando a tu lector a un viaje. El mapa del viaje es el fluir de los capítulos y lo que haces es crear una estructura repetitiva dentro de los capítulos para dar profundidad al libro.

3. ES UNA CONVERSACIÓN

Tenlo en cuenta desde el principio: estás escribiendo para un lector. En esta relación con la escritura, hay dos personas, no una.

Igual que el dueño de un negocio crea un “avatar”, un cliente ideal, para entender a quién le puede ofrecer su producto y conseguir una conexión, un escritor necesita conocer y profundizar en su lector.

Tan pronto como sepas a quién le estás escribiendo, puedes escribir un libro que se venderá.

Porque conocer a tu lector facilita la escritura. ¿Alguna vez te has quedado atrapado en una conversación? Piensa, si alguien te pregunta sobre tu tema, ¿puedes responder? Sí, por supuesto que puedes. Y si puedes responder, entonces ya sabes cómo escribir un libro.

Este es el momento en el que tienes que identificar a tu lector, ahora. Incluso si ya has empezado tu libro, haz una pausa, respira hondo y asegúrate de entender a quién estás escribiendo.

CÓMO ESCRIBIR

Ahora que tienes tu libro en mente, puedes comenzar a escribir.

Cuando ya has trabajado en la estructura, escribir será un proceso más fluido y las palabras saldrán sin darte cuenta. De repente sabrás dar voz a tus ideas y verás que parece que se escribe solo.

Pero ten cuidado, llegarás a ciertos puntos en los que tendrás que mantener vivo el sentimiento por la escritura. Si no haces este esfuerzo, el sentimiento va disminuyendo, se ralentiza y puede llegar a desaparecer, incluso.

Como decimos en nuestro artículo, tienes que cultivar tu amor por la escritura con prácticas diarias, hacerlo una rutina. Porque en eso consiste escribir y hacerlo con confianza y habilidad.

4. HÁBITOS

Hablar sobre hábitos no suena sexy, lo sabemos, pero hay que tomárselos en serio si quieres terminar tu libro.

Los hábitos son las cosas que haces regularmente y con frecuencia. Y escribir tu libro puede convertirse en uno de esos hábitos, si tienes el lujo de hacerlo todos los días.

Sabemos que eso sería genial, pero, siendo realistas, no siempre es posible. También puedes hacerlo tres o cuatro veces por semana. Eso sería un buen comienzo.

Intenta mantener un horario regular, ya sea por las mañanas o por las noches, antes de desayunar o después de cenar.

Lo idea es desarrollar este hábito haciéndolo justo después de hacer algo que ya está en tu rutina. Quizás después de desayunar vayas directamente al ordenador. O, si te gusta salir a correr, después de realizar tu ejercicio, puede ser un buen momento para sentarte en tu escritorio, con la mente despejada.

Es tan fácil como establecer una actividad desencadenante que haga que tu hábito habitual fluya directamente hacia el nuevo hábito: el ritual de la escritura.

5. PRIMERO HAZLO

Los resultados que obtenemos están determinados por el tiempo y energía que invertimos en conseguirlos. Podemos pensar que algo es una prioridad, pero ¿hacemos lo necesario para tener éxito?

No es coherente decir que valoras tu salud y tu estado físico, mientras te sientas en su escritorio todo el día y vas del trabajo a casa para tumbarte en el sofá frente al televisor. Tus acciones hablan más que tus palabras, amigo.

Pues con tu libro pasa lo mismo. No digas que lo vas a hacer y luego lo dejes abandonado en una carpeta de tu escritorio. Decide dejarlo de lado por ahora, o hazlo una prioridad. Pero deberás tomar una decisión.

Si tu decisión es hacerlo, primero necesitas escribir. Ya sea a primera hora de la mañana o por la noche, después de cenar o mientras todos duermen, aprovecha ese tiempo y escribe. Y, mientras estés escribiendo, deja todo lo demás para cuando hayas terminado.

Sabemos que resulta un desafío hacer tiempo para lo que es importante en el futuro, pero, en este momento, solo parece atractivo (nadie es perfecto). Aquí es cuando el hábito va a ser tu amigo.

No pienses en lo que necesitas para terminar tu libro, solo mantente atento a la página que estás escribiendo ahora. Palabra por palabra, hoja por hoja.

6. ESCRIBE POR TIEMPO, NO POR PALABRAS

Quizás te sorprenda pensar en escribir de esta manera, pero piensa que el tiempo no cuenta las palabras.

Es importante mantener el control durante la mayor parte del proceso. Y puedes controlar el tiempo que escribes, pero no puedes controlar cuántas palabras escribes durante ese tiempo. Piensa que algunos días serán más productivos que otros y eso está bien.

 

Para poder tener un mayor control, acuerda contigo mismo un tiempo de escritura: decide durante cuánto tiempo escribirás y luego haz un hueco para ese espacio en tu día a día y úsalo para trabajar en tu libro.

Hay escritores a los que les gusta hacer recuento de palabras y, los sabemos, un libro necesita palabras, pero también hay que saber seleccionar las que son realmente importantes para tu historia.

Otro apunte para tener en cuenta es que si, por algún motivo, un día no consigues el número de palabras deseadas, te puedes desmoralizar y esto hace que se retrase tu libro.

Además, seguro que también tienes otros asuntos que atender, como tu negocio, tu familia, tu trabajo.

Si tienes claro el tiempo que le vas a dedicar a escribir, sabes que vas a disponer de tiempo libre para disfrutar de las demás facetas de tu vida, porque la tarea de escribir está hecha.

7. ESCRIBE PRIMERO, EDITA MÁS TARDE

Cada una de estas actividades se debe realizar por separado, en diferentes momentos y, preferiblemente, en diferentes días.

La escritura y la edición se realizan en diferentes partes de su cerebro y, si las cambia todo el tiempo, perderá su flujo y ralentizará su progreso. Además, te absorberás en lo malo de tu escritura, en lugar de centrarte en lo bueno.

Tampoco te angusties por encontrar la palabra correcta, porque no avanzarás hasta que la encuentres. Puedes volver y encontrar la palabra más tarde. Deja un comentario en el texto y sigue.

Para terminar tu libro, necesitas llegar a un primer borrador que sea medio decente, incluso terrible, ¿por qué no decirlo? Pero ese primer borrador se convertirá en un segundo borrador y, así, tu libro irá mejorando.

La finalización anima tu motivación. Llegar al hito que supone tu primer borrador, convence al cerebro de que puedes hacerlo. ¡Y tú puedes! (especialmente si te tomas estas lecciones muy en serio).

8. ESPACIO LIBRE DE DISTRACCIÓN

Planifica también tu espacio. Debes estar cómodo y libre, sin distracciones. Crea un entorno de escritura que te encante: elige un espacio diferente al de tu oficina, un rincón tranquilo de la casa, un café local y conviértelo en un santuario sagrado para tu libro. Preferiblemente sin wifi.

Necesitarás desconectar para poder entrar en el flujo de la escritura. Si cambias de actividades, contestas al teléfono, revisas el correo electrónico o navegas por la web, puedes llegar a perder hasta el 40% de tu productividad, además de producir hormonas del estrés que hace que tu coeficiente intelectual disminuya. ¡Sí, en serio!

Debes estar en un estado relajado, donde las palabras fluyan y ambos lados de tu cerebro estén sincronizados: la creatividad y las partes del lenguaje. Y para entrar en ese estado, debes trabajar sin distracciones. Lo que significa apagar tu teléfono, tu correo electrónico, tu navegación, todo.

¡Ojo! El tiempo de investigación no es tiempo de escritura.

Otra posibilidad es escribir en papel: esta es una excelente manera de atravesar cualquier bloqueo o incertidumbre que puede surgir cuando estás escribiendo tu libro.

El tiempo y el lugar tienen un papel que desempeñar al escribir tu libro, así que date el lujo de un tiempo ininterrumpido.

Es bueno para el trabajo y es bueno para el alma.

9. SER RESPONSABLE

Probablemente entiendas la responsabilidad de escribir, pero, debo preguntarte, ¿lo estás haciendo? ¿Tienes a alguien con quien contar para ver si hiciste lo que prometiste?

Aumentamos nuestras posibilidades de lograr nuestros objetivos si somos responsables ante alguien a quien respetamos. Puede ser tan simple como un amigo, algún tipo de acuerdo informal en el que se registran en el gran proyecto del otro. O puede ser un grupo de escritura pagado o una tutoría. Puedes incluso hacerlo tú mismo, no necesitas apoyo; Solo sé que los de alto rendimiento hacen esto sin piedad. Llegarás más rápido y será más divertido si involucras a otros.

10. DEJA DE OBSERVAR EL CONTEO DE PALABRAS

Aquí estamos al final de este artículo y es ahora cuando empiezo a hablar sobre el recuento de palabras.

Probablemente lo pensaste en la etapa de planificación, ¿verdad?, ¿cuántas palabras debe tener mi libro?

Esta es una pregunta habitual, sobre todo para principiantes, porque piensa que, una vez terminado, tu libro tendrá el largo perfecto.

Ten la seguridad de que, si tienes una idea sólida y planificas el contenido, tu libro será tan largo como sea necesario y sus capítulos tendrán la extensión perfecta.

 

Si insistes (¡y en caso de que esté usando Scrivener y quiera agregar un objetivo de conteo de palabras!), es probable que tu trabajo de no ficción esté entre 40.000 y 80.000 palabras.

Puedes hacer un libro digital más corto con una marca de 20.000-30.000 palabras, y los libros digitales en realidad son más accesibles si son cortos. Y, si tienes mucho que decir, con investigaciones e historias, puede obtener hasta 100.000-120.000 palabras.

Si estás escribiendo ficción, entonces probablemente quieras tener entre 80.000 y 200.000 palabras. (A menos que seas George RR Martin o John Irving y tu número comience con un 3).

Pero no te obsesiones. Coge algunos libros que tengas por casa, o entra en una librería y observa los libros. Descubrirás que algunos son más largos y otros, más cortos. Realmente depende de lo que quieras lograr.

Aquí la única talla que hay es la regla de que la calidad es más importante que la cantidad.

 

Ahora te dejamos un tiempo para que tomes nota y empieces a pensar en cómo vas a organizarte. Recuerda que, en el próximo artículo, terminaremos la lista. Pero tranquilo, ya tienes por dónde empezar.

5 respuestas

  1. Creo que es un articulo muy intetesante y puede llegar a ser muy uti pero yo tengo una pregunta. No se si tendra una respuesta.
    Existen editoriales que apuesten por un libro aun no terminado si le ven posibilidades? Es decir. Apoyando al escritor con recursos de edición por ejemplo solo porque se cree que tiene un buen posible producto?

    1. Hola, Fran:
      Supongo que sí, que habrá editoriales que apuesten por obras que aún no estén escritas, de hecho las hay que se encargan sobre temas en concreto, pero todo dependerá del autor y de su trayectoria literaria. Una idea puede ser muy buena pero dependerá del desarrollo que tenga por parte del autor para que se convierta en una buena obra.
      No creo que existan editoriales que se comprometan con un autor desconocido a publicarle una obra que aún no se ha escrito.
      Saludo cordial

  2. Yo como escritora agregaría al post que para escribir se debería de practicar mucho, por ejemplo escribir en las redes sociales personales, algo pequeño como un pensamiento, así los que sientan deseos de escribir un libro van cogiendo más cancha, y sobretodo se debe hacer para ti mismo, y tiene que gustarte principalmente a ti lo que escribes. Después con el tiempo, las palabras salen solas, todo fluye, aunque sí que es verdad que a veces atraviesas desiertos, rachas en las que no tienes inspiración, y lo único que te queda es vivir, solo así volverán las letras. Y tu libro encontrará la luz al final del túnel.

  3. Pues estoy muy de acuerdo. Yo nunca cuento las palabras ni me detengo a encontrar la palabra exacta. Si se tercia lo hago después, pero cuando escribo necesito vomitar esa idea que me ronda. Así mismo si me pongo me pongo y si no no me pongo, razón por la cual mi productividad ha decaído pues ese entorno ideal y sin distracciones quedó aniquilado hace 3 años.
    Buenos consejos.

  4. Excelente información, realmente es de mucha ayuda, sobre todo si tienes cierto temor de empezar a escribir. En realidad hace mucho tiempo me sentía perdido, pero con este tipo de artículos, consejos y directrices comencé a entender y descubrir que lo importante es empezar aunque la idea sea pequeña, muchas gracias.

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